Sobre un pequeño rincón del Mediterráneo…

 

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Creo que no puedo dejar pasar más tiempo sin escribir unas líneas sobre Tabarca, esa pequeña isla del Mediterráneo -dicen que la más pequeña habitada en este mar- situada muy cerca de Santa Pola, en la provincia de Alicante.

Desde que tengo memoria, siempre me he sentido fascinada por ese pedazo de tierra en medio del mar rodeada de algunos pequeños islotes.

De los antiguos asentamientos en la isla se tiene conocimiento a través de los estudios realizados por el padre Belda (1958-1980) en los que se habla de la existencia de un poblado y una necrópolis de inhumación romanos en la zona de la Almadraba, así como, de los hallazgos de pecios con anforas romanas en las aguas circundantes a la isla. Los griegos la denominaron “Planesia” y los romanos “Planaria”. En la Edad Media (1.337) el Consejo de Elche, de quien dependía entonces la isla, obtuvo permiso para edificar una torre defensiva para guardar la costa ya que ésta se hallaba bajo constante amenaza debido a la presencia de piratas cuya base de operaciones se encontraba en la isla.

Entre 1.766 y 1.775 el ingeniero militar Fernando Mendez Ras, por encargo del rey Carlos III, llevó a cabo su proyecto de construcción de una ciudad fortificada en la isla que es un compendio de ideas urbanísticas del Renacimiento y principios de la Ilustración. La ciudad fue fortificada con murallas, baterías, castillo y baluartes y, así mismo, fue dotada de viviendas, cuarteles, caballerizas, bóvedas subterráneas, iglesia, casa para el Gobernador, lavadero con cisternas para la recogida de aguas pluviales, almacén para el esparto, tahona, horno para cocer el pan y otros para la cal y el yeso, además de varadero.

Su denominación actual es consecuencia del asentamiento de sesenta y nueve familias de origen italiano hacia 1768 procedentes de la pequeña isla africana de Tabarca, que se encuentra a unos trescientos metros de las costas norteafricanas. Dependiente de la República de Génova, la Tabarca africana fue sometida en 1741 por el Bey de Túnez y en 1756 pasó a depender de los argelinos.

Junto a los nuevos habitantes se destinó a la isla un destacamento militar que aseguraba la defensa frente a cualquier incursión marina. La base económica de estas familias fue principalmente la pesca artesanal y secundariamente los servicios de apoyo al destacamento militar, que completaban sus escasos ingresos. A finales del siglo XIX la isla contaba ya con alrededor de mil habitantes dedicados mayoritariamente a la pesca. En la actualidad hay una población permanente en invierno de unas 50 personas, cantidad que se multiplica por diez durante los meses de verano cuando la población de visitantes diaria es de unas 3.000 personas. Las principales actividades en la isla actualmente son la pesca y el turismo.

Pero además, la isla y sus alrededores constituyen una reserva marina única con unas aguas muy transparentes en las que vive una importante pradera de posidonia. Dicen que también son frecuentes en la zona ejemplares adultos de Tortuga Boba. La pesca submarina está prohibida en toda la isla y hay determinadas actividades que requieren de autorización para poder realizarlas.

Lamentablemente Tabarca, debido a su enclave privilegiado, no se ha podido librar de la especulación ya que su contexto urbanístico y su entorno natural se han visto afectados por la construcción de viviendas de nueva planta que no respetan ni la peculiar arquitectura de la isla ni el medio.

Finalmente, un par de recomendaciones, la primera gastronómica: lo mejor de la cocina típica de la isla son el caldero de Tabarca y el calamar de potera preparado a la plancha con ajo y perejil. La segunda recomendación es no perderse el atardecer en la isla, todo un regalo de la naturaleza.

 

Para saber más:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tabarca

http://www.alicante-ayto.es/redir.php?apartado=medioambiente&pagina=rmtabarca.html&titulo=Reserva%20Marina%20de%20Tabarca%20-%20Medio%20Ambiente%20/%20Ayuntamiento%20de%20Alicante

http://www.mapa.es/rmarinas/index.htm

 

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Una respuesta a “Sobre un pequeño rincón del Mediterráneo…

  1. Conozco Tabarca, y creo que es un sitio encantador, sobre todo en invierno (por la calma), aunque en verano es una delicia bucear por alli: tiene unos fondos muy vivos y, normalmente, un agua muy limpia y con muy buena temperatura; y tomar uno de esos calamares o un caldero es acabar estupendamente el baño; y volver al aterdecer en el barco que te lleva a Santa Pola o a Alicante, con el viento fresquito en la cara, te cura de todos los males.
    Lo que no sabía yo es todo eso de la historia de Tabarca: muy interesante, y debe de ser por lo de las familias italianas que haya apellidos tan chocantes como Luchoro y Chacopino. La próxima vez que vaya a Tabarca intentaré buscar los restos que haya de las construcciones originales y fijarme en cómo ha ido pasando la Historia por esa isla: así no será solamente un sitio distinto para pasar el día.

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